CIENTÍFICO ABORDARÁ PROBLEMAS DE SEQUÍA Y FERTILIZACIÓN PARA RESGUARDAR LA PRODUCCIÓN DE CEREALES EN LA ZONA

suelos

El acceso a fertilizantes va a ser uno de los problemas más fuertes de la agricultura en La Araucanía y sur de Chile. El investigador de la Universidad de La Frontera, Pablo Cornejo propone una alternativa que soluciona también el problema de la sequía.


El cambio climático, la sequía y el encarecimiento de los fertilizantes fosfatados supone una nueva problemática para la producción de cereales, especialmente en los suelos volcánicos del sur de Chile.

 

Dado su composición, muchos suelos en La Araucanía y alrededores poseen altas cantidades de fósforo, nutriente de primera importancia, pero las plantas no son capaces de absorberlo, lo que se ha transformado en un tema que debe solucionarse por otras vías y desde la academia se propone una solución interesante y viable.

 

“Las fuentes de fertilizantes no están en Chile –se concentran principalmente en África del norte- y además son de elevado costo. No estamos en condiciones de seguir saturando los suelos con fertilizantes, y será uno de los problemas más fuertes que enfrentará la agricultura en la zona”, dice el Dr. Pablo Cornejo, académico del departamento de Ciencias Químicas de la Universidad de La Frontera y director de un proyecto Fondecyt que busca dar respuesta a al problema planteado.

 

Con una línea de investigación que ha indagado en la biorremediación de suelos y el uso de hongos simbiontes eficientes –conocidos como micorrizas-, el Dr. Cornejo incursiona en un nuevo uso de ellos. La idea es fomentar el uso de materiales locales -como variedades de cereales (trigo, cebada, avena) adaptados a estas condiciones- y que con la ayuda de estos hongos sean capaces de captar ese fosforo almacenado en los suelos, incluso en las fuertes condiciones de sequía que ya nos afectan.Pablo-Cornejo


“Al mismo tiempo, visualizamos una solución al problema de la sequía, ya que estas mismas micorrizas pueden captar también la escasa agua disponible en el suelo y transferirlo a las plantas”, explica.

 

De lograr resultados positivos, la agricultura de la zona podría beneficiarse ampliamente en un futuro cercano, la contribución de la academia en este sentido, continúa aportando conocimiento que contribuye a la solución de problemas que afectan a la gente, a la producción y a la economía de la región. “Esperamos que esta propuesta de solución a un problema que puede presentarse en un futuro cercano y que de no proporcionar alternativas puede impactar gravemente a la agricultura en el sur de Chile”.