Salud, alimentación y satisfacción con la vida: los jóvenes también cuentan

 

alimentacion poco saludableLa calidad de la alimentación sigue siendo un eje fundamental a la hora de medir bienestar y satisfacción con la vida. Hasta ahora, las investigaciones en este ámbito efectuadas por un grupo de académicos de la U. de La Frontera, dieron cuenta que en la población adulta chilena, la alimentación se sitúa como un importante dominio de la vida que afecta el bienestar subjetivo de las personas. La satisfacción con la vida y con la alimentación se relaciona con la felicidad y, además, con otros dominios de la vida, en especial con la salud y la familia. Una encuesta realizada en el sur de Chile durante 2010, en el marco del mismo estudio, arrojó como resultado que casi un 30% de los entrevistados declaró estar satisfecho con su alimentación y el 43% está conforme.

 

El turno de los jóvenes

Ahora, el mismo grupo de científicos liderados por la académica Dra. Berta Schnettler - quien también pertenece a BIOREN-UFRO-, junto a la doctora Marianela Denegri, el Mg. Horacio Miranda y el psicólogo José Sepúlveda, estudiarán -a través de un nuevo proyecto Fondecyt titulado “Bienestar subjetivo y alimentación en estudiantes de universidades del Consejo de Rectores, un estudio longitudinal” y continuación del anterior- el impacto de este dominio de la vida  en estudiantes universitarios.

Según la investigadora, “los jóvenes tienden a creer que la satisfacción con la vida disminuye con la edad y que es necesario disfrutar cuando se es joven, lo que puede llevar a un comportamiento hedonista y a conductas riesgosas como una dieta no saludable, con el fin de disfrutar al máximo la vida durante la juventud”.

 

Aristóteles tenía razón

Trescientos años antes de Cristo, Aristóteles, el filósofo griego sentenció: adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.  Es sabido que es en este período de la vida cuando dietas poco saludables comienzan a impactar a nivel físico y psicológico, ya que hábitos poco saludables -consumo excesivo de alcohol, dietas flash para adelgazar y horarios poco definidos para alimentarse, entre otros- se asocian con sobre peso, obesidad, enfermedades crónicas no transmisibles, trastornos alimentarios, problemas psicológicos y psicosociales.

“Al llegar a la universidad es cuando los jóvenes asumen por primera vez la responsabilidad de su alimentación, por lo cual se convierte en una etapa crítica para el desarrollo de hábitos alimentarios que repercutirán en su futura salud y calidad de vida, además de su impacto en materia de salud pública”, recalca la investigadora.

Estos antecedentes se vuelven relevantes dado el actual escenario que el país enfrenta respecto de los índices de obesidad y prevalencia de patologías alimentarias asociadas a costumbres poco saludables, razón por la que este grupo etario adquiere especial atención. “Hay una alta vulnerabilidad nutricional y el impacto que ello puede tener en su bienestar físico y psicológico a corto y largo plazo, se deriva en consecuencias psicológicas o de otra índole que han sido poco estudiadas”, acotó la Dra. Schnettler.

 

Estudio

La idea es establecer la relación entre el bienestar subjetivo y la alimentación, como dominio de la vida, y las variaciones que se producen a medida que los jóvenes avanzan en el transcurso de los años que estudian en la universidad.

“Queremos descubrir qué cambios se producen en la satisfacción con la vida y la satisfacción con la alimentación como dominio de la vida a través del tiempo que los estudiantes permanecen en la universidad, como también relacionar la satisfacción con la vida, la satisfacción con la alimentación, la salud y los hábitos alimentarios de los participantes en el estudio; distinguir relaciones entre la alimentación y otros dominios de la vida”, señaló la investigadora.

A estos objetivos se suman la identificación de perfiles en función de hábitos alimenticios, características demográficas y discrepancia del yo - la incongruencia que se desarrolla entre el yo real y el yo ideal- en distintas dimensiones y las actitudes hacia la compra de alimentos en cuanto a racionalidad, impulsividad, compulsividad y materialismo.

La metodología considera dos etapas: la primera de carácter cualitativo-situacional, que estará orientada a determinar construcciones de sentido en torno a la relación entre bienestar subjetivo y alimentación y, cómo evoluciona durante la formación universitaria. Para ello para ello se realizarán entrevistas grupales e individuales con estudiantes de Temuco al inicio y al término de la investigación.

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